sábado, 20 de enero de 2018

Estado Policiaco Global... el nuevo Fascismo del Siglo XXI

 Foto: MIKELEDRAY / SHUTTERSTOCK.

Estado policiaco global


Un Estado policiaco global está surgiendo en tanto el capitalismo mundial se hunde en una crisis sin precedente, dada su magnitud, su alcance global, el grado de la degradación ecológica y del deterioro social, y la enorme escala de los medios de violencia que se despliegan alrededor del mundo.
Estado policiaco global se refiere a tres dimensiones entrelazadas. Primero, se refiere a la existencia de sistemas cada vez más ubicuos delcontrol social de masas, de represión y de guerra, promovidos por los grupos gobernantes para contener la rebelión real o potencial de la clase obrera global y la humanidad superflua.
Segundo, se refiere a la cada vez mayor dependencia de la economía global del desarrollo y del despliegue de estos sistemas de guerra, control social y represión simplemente como medio para sacar ganancia y seguir acumulando capital frente al estancamiento – lo que denomino la acumulación militarizada, o al acumulación por represión.
Y tercero, se refiere a la emergencia de sistemas políticos que cada vez más se aproximan a lo que podemos caracterizar como el fascismo del siglo XXI, o en el sentido más amplio, al totalitarismo.
El impulso hacia un Estado policiaco global responde a nivel estructural al Talón de Aquiles del capitalismo: la sobre-acumulación. La economía global produce creciente niveles de riqueza que la masa de los trabajadores no puede consumir, dado a la aguda polarización de los ingresos mundiales. 
Crece la brecha entre lo que se produce y lo que el mercado puede absorber. Si los capitalistas no pueden vender (o “descargar”) los productos de sus plantaciones, sus fábricas y oficinas, no pueden hacer ganancias. 
El resultado es crisis en estancamiento, recesiones, depresiones, conmociones sociales y guerra.
La globalización ha tenido el efecto de agravar enormemente la sobreacumulación. El nivel de polarización social y desigualdad global es sin precedente. El uno por ciento de la humanidad más rica controló más de la mitad de la riqueza del mundo en 2016 y el 20 por ciento controló el 94.5 por ciento, mientras el restante 80 por ciento tuvo que conformarse con apenas el 5,5 por ciento, de acuerdo con la agencia de desarrollo Oxfam.
Esta extrema concentración de la riqueza significa que la clase capitalista transnacional no puede encontrar salidas productivas para descargar las enormes cantidades de excedente que ha acumulado. La gran recesión de 2008 –la peor crisis desde los años 1930– marcó el arranque de una profunda crisis estructural de sobreacumulación.
En la medida que el capital se va acumulando sin posibilidades para descargar el excedente de manera rentable, los grupos capitalistas presionan a los Estados para crear nuevas oportunidades de sacar ganancias. 
Ya para principios del siglo XXI, la clase capitalista transnacional se volcó sobre todo hacia la especulación financiera junto con la acumulación militarizada organizada por Estado para sostener la acumulación global frente a la sobreacumulación.
La secuencia de olas especulativas en el “casino global” desde los años 1980 ha incluido: inversión en el emergente mercado global inmobiliario que resultó en la inflación del valor de los bienes y raíces en una localidad tras otra; varios ciclos de auges y descalabros del mercado accionario; el enorme aumento de los flujos de fondos de cobertura (conocidos como “hedge funds” en inglés), de especulación en monedas, y de toda clase de derivado, desde los permutas de deuda, los mercados de futuros, obligaciones de deuda colateralizada, esquemas de pirámide, y esquemas Ponzi.
Cada vez que se agota la inversión especulativa en un sector, la clase capitalista transnacional simplemente se vuelca hacia otro sector para descargar el excedente. 
Las salidas más recientes han sido el sobrevalorado sector de alta tecnología y las monedas encriptadas como bitcoin. 
La inversión en el sector tecnológico subió de apenas 17 mil millones de dólares en los años 1970, a 175 mil millones en 1990, 496 mil millones en 2000, y luego alcanzó los 674 mil millones en 2017. 
Asimismo, Bitcoin subió de menos de un dólar en 2010, a 13 para finales de 2012, y luego a 1000 para principios de 2017, solo para disparar vertiginosamente a lo largo de 2017, alcanzando 17.900 en diciembre del año pasado, valor que no guarda relación alguna con la economía real.
La brecha entre la economía productiva (o sea, lo que los medios de comunicación califican como la “economía real”) y el capital ficticio (es decir, el dinero arrojado a la circulación sin base en mercancías o en la actividad productiva), ha llegado a niveles alucinantes. 
Por ejemplo, el producto bruto mundial – el valor total de los bienes y servicios producidos en el mundo – era de 75 billones de dólares en 2015. 
Mientras tanto, en ese mismo año, solamente la especulación en monedas giró alrededor de 5.3 billones diarios en ese mismo año, y el mercado global de derivados fue estimado en unos increíbles 1.2 trillones.
Pero esta especulación financiera es una solución temporal. 
No puede resolver el problema estructural de la sobreacumulación a largo plazo mientras el traslado de la riqueza de los trabajadores a la clase capitalista transnacional contrae cada vez más el mercado. 
La especulación financiera tiene sus límites como solución, pero no así la acumulación militarizada.
Digitalización y acumulación militarizada  
Independientemente de estas consideraciones políticas, la clase capitalista transnacional ha adquirido un mayor interés en la guerra, los conflictos, y la represión como medios de acumulación. 
En la medida que la guerra y la represión Estatal se privatiza, los intereses de un amplio gama de grupos capitalistas convergen alrededor de un clima político, social, e ideológico conductivo a la generación y el mantenimiento de los conflictos sociales – tal como en el Medio Oriente– y hacia una expansión de los sistemas de guerra, represión, vigilancia Estatal y privado, y el control social.
Las llamadas guerras contra las drogas y el terrorismo, las no declaradas contra los inmigrantes, los refugiados y las pandillas (y más generalmente, hacia los jóvenes pobres de la clase obrera), la construcción de los muros fronterizos, centros de detención de los inmigrantes, complejos de encarcelamiento, sistemas de vigilancia de masas, y la extensión de las empresas de seguridad privada y de mercenarios – todos se convierte en mayores fuentes de generación de ganancias.
Un rápido vistazo a los titulares de los medios norteamericanos en los primeros meses del gobierno de Trump ilustra la acumulación militarizada. 
El día después del triunfo electoral de Trump, el precio de las acciones de Corrections Corporation of América –la empresa con fines de lucro privado más grande en Estados Unidos para la detención de los inmigrantes no documentados– disparó en un 60 por ciento dada la promesa de Trump de deportar millones de inmigrantes. 
Otra empresa con fines de lucro privado que el Estado norteamericano subcontrata para administrar centros de detención y vuelos chárter para deportar a los inmigrantes, Geo Group, experimentó un incremento del 300 por ciento en el precio de sus acciones en los primeros meses de la administración Trump.
Los ataques del 11 de septiembre de 2001 marcaron un giro importante en la construcción de un Estado policiaco global. 
El Estado norteamericano aprovechó de dichos ataques para militarizar la economía global mientras otros alrededor del mundo aprobaron leyes “anti-terroristas” draconianas a la vez que los gastos militares se dispararon. 
El presupuesto del Pentágono se incrementó en un 91 por ciento en términos reales entre 1998 y 2011, mientras entre la década de 2001-2010, las ganancias de la industria militar casi se cuadruplicaron. 
A nivel mundial, los gastos militares totales crecieron en un 50 por ciento entre 2006 y 2015, desde 1.4 billones a 2.03 billones.
Crucial al Estado policiaco global es el desarrollo de las nuevas tecnologías relacionadas con la digitalización y con lo que se refiere a la cuarta revolución industrial. 
El sector de la alta tecnología ahora está a la vanguardia de la globalización capitalista e impulsando la digitalización de la economía global en su conjunto. 
La tecnología de la computarización y la informática nos ha llevado a la antesala de esta “cuarta” revolución, basada ahora en la robótica, la impresión tridimensional, la inteligencia artificial, el aprendizaje automático, el internet de las cosas, la computación cuántica y en nube, nuevos mecanismos de almacenamiento de energía y los vehículos autónomos.
Esta digitalización está revolucionando la guerra y las modalidades de acumulación militarizada organizada por el Estado, incluyendo la aplicación militar de las nuevas tecnologías y una mayor fusión de la acumulación privada con la militarización estatal. 
Los nuevos sistemas de guerra y de represión hechos posibles por una digitalización más avanzada incluyen armamento automático impulsado por la inteligencia artificial, tales como los vehículos no tripulados de ataque y transporte, los soldados robot, una nueva generación de aviones no tripulados, fusiles microondas que inmovilizan, ataque cibernética y guerra informática, identificación biométrica, extracción estatal de datos, y la vigilancia electrónica global que permite el rastreo y control de cada movimiento.
Por tanto, la digitalización hace posible la creación de un Estado policiaco global. Los grupos dominantes aplican las nuevas tecnologías del control social de masas frente a la resistencia de la población precaria y los marginados. 
La función dual de la acumulación y del control social se juegan en la militarización de la sociedad civil y en el cruce entre la aplicación militar y la aplicación civil de los armamentos avanzados y en los sistemas de monitoreo, rastreo, seguridad y vigilancia.
Las zonas verdes 
La profunda reconfiguración del espacio facilitado por la digitalización se refleja en la extensión global de las llamadas zonas verdes. “Zona verde” se refiere al área casi impenetrable que las fuerzas norteamericanas de ocupación establecieron en el centro de Bagdad a raíz de la invasión de Iraq en 2003. 
La zona verde proporcionó al centro de mando norteamericano y la elite Iraquí ubicados al interior de la zona con un cordón donde se mantuvieron inmunes a la violencia y el caos que envolvieron el país.
Ahora surgen nuevas zonas verdes en las áreas urbanas alrededor del mundo. Esta zonificación abarca el aburguesamiento (gentrificación), las comunidades cerradas, los sistemas de vigilancia y la violencia privada y estatal. 
Al interior de las zonas verdes, las elites y las capas medias y profesionales privilegiadas se valen de los servicios sociales privatizados, el consumo y el entretenimiento exclusivo. 
Pueden trabajar y comunicarse por el internet y satélite clausurados bajo la protección de ejércitos de soldados, policía y fuerzas de seguridad privada.
Entre las zonas verdes y la guerra abierta, se encuentran los complejos encarcelamiento-industrial, los sistemas del control de los inmigrantes y refugiados, la criminalización de las comunidades marginadas, las campañas de limpieza social de los pobres, y la escolarización capitalista. 
En particular, los aparatos mediáticos y culturales de la economía corporativa persiguen colonizar la conciencia y socavar la capacidad de pensar críticamente fuera de la lógica del sistema dominante. 
Surge una cultura neofascista mediante el militarismo, la misoginia, la extrema masculinización, y el racismo.
El recrudecimiento de la crisis estructural resultará en una mayor fusión de la economía digital con el Estado policiaco global. La nueva tecnología seguramente engrosará las filas de la humanidad superflua y también impondrá una mayor presión competitiva sobre la clase capitalista transnacional y por ende, su necesidad de imponer formas más opresivas y autoritarias de disciplina laboral.
Estado policiaco global y fascismo del siglo XXI 
El trumpismo en Estados Unidos, el Brexit en el Reino Unido, y la proliferación de partidos y movimientos neofascistas y autoritarios en Europa y alrededor del mundo, representan una respuesta ultraderechista a la crisis del capitalismo global. 
Los proyectos del fascismo del siglo XXI buscan organizar una base de masas entre los sectores históricamente privilegiados de la clase obrera global, tales como los obreros blancos en el Norte y las capas medias en el Global, quienes ahora experimentan una mayor inseguridad e inestabilidad en sus condiciones laborales y de vida.
Al igual que su predecesor del siglo XX, este proyecto gira alrededor del mecanismo sico-social del desplazamiento del temor y ansiedad de las masas en momentos de agudas crisis capitalistas hacia las comunidades designadas como chivos expiatorios, tales como los trabajadores inmigrantes, los musulmanes, y los refugiados en Estados Unidos y Europa. 
Las fuerzas ultraderechistas efectúan este mecanismo mediante un discurso de xenofobia, ideologías desconcertantes que abarcan la supremacía racial/cultural, un pasado mítico e idealizado, el milenarismo, y una cultura militarista y masculinista que normaliza y hasta glorifica la guerra, la violencia social, y la dominación.
En este sentido, la ideología del fascismo del siglo XXI descansa sobre la irracionalidad – la promesa de restaurar la seguridad y la estabilidad no es racional sino emotiva-. El discurso público del régimen de Trump del populismo y nacionalismo, por ejemplo, no guarda ninguna relación a sus verdaderas políticas.
En su primero año, el trumpismo abarcó la desregulación –el virtual aplastamiento del Estado regulatorio– un mayor recorte del gasto social, las privatizaciones, la reforma impositiva a favor de los ricos y el capital y explícitamente en contra de los pobres y la clase obrera, y una expansión del subsidio estatal al capital: en resumidas cuentas, el neoliberalismo en esteroides.
En Estados Unidos, los movimientos neofascistas han experimentado una rápida expansión desde el viraje del siglo en la sociedad civil, y también en el sistema político mediante el ala derecha del Partido Republicano. 
Trump demostró ser la figura carismática capaz de galvanizar y envalentonar las diversas fuerzas neofascistas, desde los supremacistas blancos, los nacionalistas blancos, las milicias privadas, los neonazis y Ku Klux Klan, los llamados “Guardianes del juramento” (conformado por exmilitares y policías de la derecha), el Movimiento Patriótico, los fundamentalistas cristianos y los grupos de vigilancia antiinmigrantes.
Alentado por la fanfarronea imperial de Trump, su retórica populista y nacionalista, y su discurso abiertamente racista, estos grupos han comenzado un proceso de polinización cruzada en un grado sin precedente en las últimas décadas, y han logrado tener una presencia en la Casa Blanca de Trump, y en los gobiernos estatales y locales alrededor del país. Muchas de estas organizaciones han establecido unidades paramilitares en un proceso que a menudo entraña una cierta colaboración con las agencias represivas del Estado.
El fascismo del siglo XXI y Estado policiaco global entraña una triangulación entre: las fuerzas ultraderechistas, autoritarias y neofascistas en la sociedad civil, el poder político reaccionario en el Estado y el capital corporativo transnacional. 
Respecto a este último, las fracciones de capital más propensas a un fascismo del siglo XXI parecen ser el capital financiero especulativo, el complejo militar-industrial-seguridad, y las industrias extractivistas –estas tres, a cambio, entrelazadas con el capital de alta-tecnología/digital-.
Los complejos extractivistas y energéticos deben desalojar a las comunidades para poder apropiarse de sus recursos, lo que les hace propensos a los arreglos represivos y hasta neofascistas. 
La acumulación de capital en el complejo militar-industrial-seguridad depende de la guerra sin fin y de los sistemas de represión. Y la acumulación financiera requiere de cada vez mayor austeridad, lo que es muy difícil, sino imposible, de imponer mediante los mecanismos consensuales.
Hemos de recordar que el trumpismo y las demás respuestas ultraderechistas y neofascistas a la crisis surgen a lo largo del mundo reactivamente a la rebelión de las clases trabajadoras y populares. 
Una rebelión global en contra de la clase capitalista transnacional se ha extendido a lo largo del mundo desde la gran recesión de 2008. 
Quizás la tarea más urgente en estos momentos es la organización de un frente unido contra el fascismo y la guerra global. 
Será improbable que la elite transnacional en su mayor parte se oponga a un fascismo del siglo XXI en el poder político si es que los de abajo lleguen a amenazar el control desde arriba.
Sin embargo, las elites con mayor sensatez buscarán proyectos reformistas –hasta reformas radicales– en aras de rescatar el sistema de sí mismo. 
Hemos de respaldar dichos proyectos reformistas en la medida que atenúan las peores depredaciones del capitalismo global y que nos sacan del umbral de la guerra y el fascismo. 
La clase obrera global necesita amplias alianzas, incluyendo con los elementos reformistas de la elite transnacional.
Pero la reforma del capitalismo históricamente se ha logrado menos por la ilustración de las elites sino por las luchas de masas desde abajo que obligan a las elites a reformar. 
La mejor manera de lograr una reforma del capitalismo global es luchar en su contra. Si fracasa el reformismo desde arriba y si la Izquierda no logra tomar la iniciativa, podría quedarse abierto el camino para un fascismo del siglo XXI fundamentado en un Estado policiaco global.
(Tomado de Rebelión)

jueves, 18 de enero de 2018

Llega el temido 'efecto dominó' del Brexit: Noruega también pide renegociar

Llega el temido 'efecto dominó' del Brexit: Noruega también pide renegociar

El temido efecto dominó del Brexit ya ha llegado: los noruegos advierten que, si el Reino Unido consigue ahora negociar un acuerdo comercial especial tras el divorcio, ellos también pedirán revisar sus relaciones con la Unión Europea (UE). La intervención nórdica en el tablero de juego representa un nuevo obstáculo para las pretensiones del Gobierno británico a la hora de alcanzar un pacto de libre comercio que vaya más allá del cerrado recientemente con Canadá, donde siguen existiendo importantes barreras para bienes y servicios.
Pero, ante todo, supone un toque de atención para Bruselas, donde el principal temor es que una oferta demasiado generosa para Londres pueda alimentar otros movimientos euroescépticos
Cierto es que Noruega no forma parte del bloque y sólo acepta parte de la normativa comunitaria para tener acceso al mercado único. Pero una posible rebelión podría extenderse rápido a los estados miembros.

En este sentido, Leopold Traugott, del Think Tank Open Europe, recalca que la UE “será muy cautelosa” a la hora de otorgar al Reino Unido “concesiones especiales” durante la nueva fase de negociaciones del Brexit, que empieza oficialmente el próximo mes de marzo. 
“Un acuerdo demasiado bueno podría hacer que otros socios, como Noruega o Canadá, se sientan traicionados”, asegura a El Confidencial.
Actualmente, el país nórdico realiza al bloque mayores contribuciones financieras per cápita que el Reino Unido y acepta la libre circulación de personas para tener acceso al mercado más grande del mundo. 
Pero no tiene ni voz ni voto en la toma de decisiones, por lo que no aceptaría que a Londres se le dieran ahora privilegios.
La formación euroescéptica Partido de Centro -que quiere sacar a Noruega del Espacio Económico Europeo (EEE) para conseguir un acuerdo de libre comercio- duplicó sus votos en las elecciones del año pasado
Entre los partidos principales mayoritarios existe un consenso general a favor de la pertenencia del EEE. 
Sin embargo, el miembro más joven del actual gobierno de coalición, Progreso, ya ha presionado en el pasado para una renegociación y no cabe duda que si ve favoritismos volverá a la carga.
Theresa May durante su reciente cambio de gabinete, el 9 de enero de 2018. (Reuters)

No a la "puerta trasera" por ahora

"[Los noruegos] están siguiendo esto muy de cerca", confesaba un alto funcionario comunitario al rotativo británico The Guardian. 
Desde Bruselas temen que, en primera instancia, Oslo se vuelva más exigente en futuras negociaciones sobre un acuerdo pesquero una vez que el Reino Unido se retire de la Política Pesquera Común y se inicien las conversaciones a tres bandas sobre el acceso a los mares. Desde el Ejecutivo noruego declinan hacer comentarios al respecto.
En la UE, el bloque duro estará liderado por Alemania y, sobre todo Francia, que se ha enfrentado a aquellos países que, como Luxemburgo, barajan la posibilidad de permitir a los servicios financieros británicosuna “puerta trasera” de acceso al mercado común. Según Traugott, “en caso de que el Reino Unido decida abandonar el mercado único, que parece ser el deseo actual del Gobierno, es probable que llegue a un acuerdo bajo la estela del CETA (UE-Canadá) y TTIP (UE-EE. UU.)”. 
“Esto otorgaría a Londres más libertad de regulación, pero a cambiolimitaría su acceso al mercado comunitario
La naturaleza exacta de esta disyuntiva -por ejemplo, hasta qué punto el Reino Unido puede continuar exportando servicios financieros a la UE, y en qué sectores seguirá siendo necesaria la alineación normativa- se decidirá en las próximas negociaciones”, matiza.

En este sentido, el experto advierte que los diferentes estados miembrosserán “duros negociadores sobre diferentes temas”. 
“Cada país tiene intereses particulares que quiere salvaguardar. Algunos están más centrados en vínculos económicos, otros en la migración o la cooperación en Defensa”, matiza.
Se espera por tanto un escenario difícil. 
Aunque los problemas no terminan ahí. 
A cambio del periodo de transición de dos años que Londres ha pedido tras el divorcio, Bruselas estaría planeando exigir la libre circulación de personas -durante este tiempo- y la ampliación del permiso de residencia a todos aquellos comunitarios que se muden al Reino Unido antes del 31 de diciembre de 2020. 
Aunque el Gobierno de May no ha dado aún fechas oficiales al respecto, se supone que barajaba limitarse a aquellos que llegaron al país antes del 29 de marzo de 2017, cuando se activó formalmente el artículo 50 del Tratado de Lisboa.

¿Peligra la Revolución Tecnológica por falta de Litio? La nueva Fiebre del Oro Blanco: Mitos y Verdades

La nueva fiebre del oro blanco: el litio. Mitos y verdades

Con la progresiva incorporación de los vehículos eléctricos al mercado, la demanda de litio va aumentando y, si bien es abundante en la naturaleza, el proceso de extracción de este “petróleo blanco” se ha convertido en fuente de polémica y debates, tanto a nivel de impacto ambiental como por su coste económico de extracción. Para irnos situando os presento un breve resumen del proceso de extracción del litio.
Quién iba a decir al joven químico sueco Johann Arfvedson hace 200 años, que su descubrimiento en la isla de Utö iba a propiciar la actual “revolución verde” que tiene al coche eléctrico como gran protagonista y abanderado. 
No obstante, además de sus usos electrónicos, no debemos olvidar que el Litio se usa también en fármacos para tratar enfermedades mentales, fabricación de esmaltes, como potente secante, en fabricación de submarinos y naves espaciales, etc. etc. Pues bien, vemos que la demanda es bastante importante a pesar de que la producción no ha terminado de despertar. 
Veamos el presente y el futuro más inmediato:
Hoy en día la producción de litio se sitúa en 40.000 Tn/año. 
Teniendo en cuenta la enorme demanda y presión que se está ejerciendo en la actualidad con unas necesidades de 180.000 Tn, no es de extrañar que muchos mercados estén tomando posiciones , sobre todo China y su mastodóntico consumo a corto plazo, con unas reservas de 7 millones de Tn. 
Cinco potentes productores controlan en la actualidad casi la totalidad (el 90%) de la producción mundial –La chilena SQM, lasnorteamericanas FMC Corp y Albermarle, la australiana talison y la China Tianqi Lithium-.
Entonces ¿peligra la revolución tecnológica por falta de litio?
Pues los datos apuntan a que muchos nuevos mercados se van a incorporar a la obtención de esta “sal blanca”. 
Todo apunta que Sudamérica tiene mucho que decir al respecto con países como Bolivia que no permite la explotación a empresas extranjeras (el Salar de Uyuni, la mayor reserva de litio del mundo, tiene importantes reservas de potasio, boro y magnesio), Chile, que sí lo explota con cierta constancia e importancia y Argentina, que empieza a liberalizar el sector.
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Cono de Arita, Argentina
Como podemos apreciar, a pesar del incremento de demanda del litio el precio de las baterías sigue bajando debido a las mejoras en I+D y la economía de escala, con la aparente contradicción de que la cotización del litio va aumentando a un ritmo espectacular.
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No debemos olvidar tampoco que las baterías actuales tienen una cantidad no excesivamente alta de litio y además, tal y como las conocemos hoy día, se podría decir que tienen un recorrido a corto/medio plazo incierto ya que el futuro de éstas probablemente pase por profundos cambios tanto en sus componentes químicos como en sus estructuras entre electrodos.
Hasta el mismísimo Elon Musk, preguntado sobre su enorme demanda para alimentar a la Gigafactory, quitó importancia diciendo que el litio “es sólo la sal que se añade a la ensalada“.
Batería de Electrolito sólido
Y España, ¿en qué situación se encuentra? 
Pues muy despistada. 
Si en países como la República Checa, Alemania y Portugal (a nivel europeo) tienen constancia de poseer grandes reservas, en España sólo se sabe que provincias cercanas a la citada Portugal (Salamanca, Cáceres, Badajoz y Pontevedra) tienen minerales como la ambligonita y la lepidolita de la que se podría obtener este preciado “petróleo blanco”.
Y no sólo necesitamos minerales para empezar a ser menos dependientes energéticamente. España importa tres cuartas partes de la energía que consume, lo que nos convierte en el país de la OCDE más dependiente. Sólo en hidrocarburos gastamos 100 millones de euros diarios. Para que veáis lo importante que es un profundo cambio en las políticas energéticas, potenciando más la abundante energía solar de la que goza nuestro país y contando con buenas baterías como sistema de almacenamiento.
Las palabras de Mar Corral Lledó (directora de investigación del Instituto Geológico y Minero de España IGME) son, cuando menos, reveladoras: “…en España, no está tan claro. Estados Unidos, Canadá o Australia consideran que un yacimiento mineral es una oportunidad; aquí se ve como un problema».
Podríamos concluir que no existen a corto/medio plazo problemas de desabastecimiento a pesar de que no todos estén en total acuerdo, ya que se ve que es un mineral relativamente abundante y que, a pesar de que su extracción limpia está en fase de implantación, todo indica que se puede conseguir un equilibrio ecológico viable y seguir investigando en baterías alternativas con mejor densidad energética a un coste atractivo.

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Los coches eléctricos convierten al litio en la nueva mina de oro

La fiebre del oro blanco ha llegado para quedarse. 
La irrupción de los coches eléctricos ha convertido al litio en el mineral precioso del momento e iniciado una carrera contrarreloj entre países y empresas por este recurso natural. 
El litio es la nueva gasolina y lidera el mercado de las baterías para el almacenamiento de energía.
Es abundante en la naturaleza con vastas reservas en países comoAustralia, Chile, Argentina o Bolivia
Hasta ahora se utilizaba en numerosas aplicaciones industriales que van desde la cerámica hasta el vidrio. 
Ante la perspectiva de que el mercado de las baterías crezca a un ritmo del 12% anual ligado a los vehículos eléctricos, se espera alcanzar el millón de toneladas para 2030, según explica en Entre Líneas Jaime Alée, director del Centro de Innovación del Litio de la Universidad de Santiago de Chile.
El auge de la demanda ha impulsado el precio de la tonelada de policarbonato de litio hasta los 14.000 dólares desde los 7.000 dólares de media donde se situaba en los últimos cuatro años. 
Desde el Instituto Geológico y Minero de España, Manuel Regueiro y González-Barros asegura que muy pronto se podrían alcanzar los “20.000 dólares por tonelada” y reconoce que la posibilidad de que se geste una burbuja en torno al litio es real.
El analista de XTB, Alejandro Núñez, explica que es una de las materias primas que más revalorización tiene actualmente y ofrece cada vez más oportunidades de inversión. 
Si bien no se puede invertir en litio directamente, destaca alternativas atractivas para incluir en cartera como la Sociedad Química y Minera de Chile. Ligado al aumento exponencial de la demanda, Núñez asegura que el litio “podría convertirse en el activo refugio del futuro”.
Pero, ¿hay litio para tanta batería? 
Algunas empresas trabajan ya en materiales alternativos que, además, permiten mejorar algunos de los problemas de las baterías de ion litio, como el precio, el peso y la capacidad de almacenamiento de energía.
Es el caso de Albufera Energy Storage que apuesta por baterías de aluminio en sus baterías de alta tecnología. 
“El aluminio podría ser una opción muy viable dado su bajo coste, su abundancia en la corteza terrestre, su bajo peso y su gran capacidad de almacenamiento que comparado con el litio, en el mismo peso, podría almacenar cuatro veces más energía que el litio”, explica Laura Sanz Rubio, directora de Albufera E-Power.
Como todo recurso natural, el litio es finito pero estos expertos señalan que pasará mucho tiempo antes de que la escasez se convierta en un problema.
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Fiebre del litio: el millonario negocio de extraer “petróleo blanco” de las baterías

En los últimos años, el litio se ha ganado un nombre mucho más atractivo, el de “petróleo blanco”, debido a su papel protagonista en el panorama energético. 
Sus propiedades convierten a los iones de litio en los ingredientes perfectos para fabricar baterías, como las que tiene casi cualquier aparato de los que manejamos diariamente y los cada vez más abundantes coches eléctricos.

De la totalidad de litio producido en 2015, el 35% estuvo destinado a este fin, según el último informe del Instituto Geológico Británico. 
Una porcentaje que se espera continúe al alza durante los próximos años si los deseos de Tesla se cumplen y los vehículos recargables ganan popularidad frente a los tradicionales.
Esta creciente demanda del sector de las baterías, unida a la falta de nuevas fuentes de suministro, ha provocado “una gran volatilidad en los precios a principios de 2016, alcanzado valores históricos”, explica a Teknautas Andrew Miller, analista en la consultora del sector Benchmark Mineral Intelligence. 
Según el índice de mercado estimado por esta empresa británica, el precio del metal ha aumentado un 60% en lo que llevamos de año.
Aunque el mercado del metal ha experimentado incesantes vaivenes durante la última década, “nunca han sido tan extremos como los que hemos visto este año”, detalla Miller. 
El coste del carbonato de litio ha pasado de situarse en el 2005 entre los 0,95 y 1,40 dólares (0,84 y 1,25 euros) por libra, equivalente a unos 454 gramos, a rondar los 3 dólares (2,67 euros) según los últimos datos. 
Sin embargo, los compuestos del metal vendidos al contado pueden incluso superar los 25 dólares (unos 22 euros) por kilogramo.
El Salar de Uyuni (Foto: Daniel Maciel/Flickr bajo CC).
Tradicionalmente, las empresas establecían largos contratos de provisión para “mantener una mayor estabilidad de los costes”, indica el analista. 
Ahora, los acuerdos alcanzan cifras astronómicas, mientras que muchas optan por el comercio al contado. Todo esto se traduce en unos valores de mercado tan variables que Miller no se arriesga a dar números: “No hay un precio [único]”, asegura.
Ante tales condiciones, muchos se lanzan a extraer el ansiado “petróleo blanco” para sacar partido de su auge. “Con un número limitado de grandes productores que no han sabido reaccionar a la creciente demanda, nuevas empresas quieren entrar en el sector”, indica Miller. 
Es el caso de Lithium X Energy, una firma que busca aprovechar el tirón actual del litio sin atender a pronósticos de bonanzas o hecatombes futuras, y convertirse en un proveedor de litio ‘low cost’. 
Actualmente, explota un salar en Argentina y estudia las posibilidades de una cuenca sedimentaria de sales de litio en Nevada, propiedad de Albermarle, el mayor productor del metal a nivel mundial.

Valorando posibilidades

En general, “es mucho más rentable económicamente obtener el litio del salar que de la mina”, explica Juan Locutura, jefe del Área de Geoquímica y de Recursos Minerales del Instituto Geográfico y Minero de España (IGME). 
En el análisis de viabilidad de un yacimiento entran en juego distintos factores: “La cantidad total y el tipo de mineral, la concentración de litio en la roca, el precio del mismo en el mercado, el coste de la electricidad y la estabilidad económica y política del país”, enumera a modo de ejemplo.
La práctica totalidad de la producción de litio a nivel mundial está en China, es casi un monopolio.
“Además de contener litio, el mineral tiene una serie de productos que no interesan, lo que se conoce como la ganga”, prosigue en experto del IGME. Por eso, los últimos pasos consisten en separar esas dos partes aplicando métodos fisicoquímicos y conseguir un concentrado del mineral rico en el elemento: el “material vendible”, en palabras de Locutura.
Todas estas etapas, que conllevan grandes costes, tienen lugar en la misma mina y por la misma empresa extractora, que solo transportará el producto final, con menor volumen. 
Porque llevarlo a miles de kilómetros, hasta Asia, también cuesta mucho dinero. “La práctica totalidad de la producción de litio a nivel mundial está en China, es casi un monopolio”, advierte Locutura.
La principal compañía minera, Talison Lithium, es propiedad de Albemarle y Sichuan Tianqi, una empresa china que también controla la segunda etapa: en sus instalaciones, manipula el mineral concentrado para obtener el metal que se utilizará industrialmente, por ejemplo, para fabricar baterías.
El proceso, que no solo supone grandes costes económicos, sino también energéticos y ambientales, se concentra en el país oriental principalmente por la laxitud de su legislación. 
Los tratamientos que se aplican son muy contaminantes y “allí el control ambiental es mucho menor”, aclara el experto del IGME. Por esta razón, “no se obtiene litio metal en Estados Unidos, Canadá o Australia”, países que albergan los principales yacimientos de minerales.
Un coche eléctrico en plena carga. (Foto: Håkan Dahlström/Flickr bajo CC)

El caso de los salares es diferente. Se trata de balsas de agua con altas concentraciones de litio, conocidas como salmueras, desde donde se obtienen sales del metal por evaporación. 
Un producto ya “disgregado y fino”, detalla Locutura, que no requiere procesamientos tan caros y aparatosos como su versión mineral. “El problema es que las operaciones pueden alargarse mucho tiempo antes de lograr producir”, advierte por su parte Miller, así que las empresas deben invertir grandes cantidades de dinero antes de ver beneficios.

Pronósticos y tendencias

Según el Instituto Geológico Británico, la producción global de litio en el 2014 fue de 26.100 toneladas. 
Y, según los cálculos del Instituto Geológico de los Estados Unidos, las reservas de litio a nivel mundial rondan las 41 millones de toneladas, concentradas principalmente en Bolivia, Chile, Argentina, Estados Unidos, China y Australia.
“El verdadero incremento de la demanda del sector de las baterías aún está por llegar”, advierte Miller. En la consultora esperan que el pico definitivo se produzca en torno al 2018 y “continuará subiendo en tasas de dos cifras por algún tiempo”, prosigue. 
“No vemos una burbuja en el mercado del litio, el crecimiento se debe fundamentalmente a la escasez de suministro”, añade Miller.
Sin embargo, algunos creen que estas enormes necesidades acabaráncolapsando el mercado
Si un día la producción de litio logra satisfacer la demanda global, dejará de haber sitio para todos los productores. O si aparece un material sustitutivo más abundante y barato. Pero, de momento, lo único que hay son conjeturas: “No sabemos hasta dónde puede llegar la fiebre del litio”, sentencia Locutura.
Si nos han de robar, 
que sean otros y no los mismos de siempre

Si como votantes, no nos escuchan
como consumidores, lo harán
boicoetemos sus empresas.
Llevamos las de ganar. 

Como acabar con la ESTAFA de las ELÉCTRICAS... de una puta vez pasando de los Vendepatrias del Bipartidismo

Ante el robo continuo y escandaloso por parte de las eléctricas y sus abusos en el recibo de la luz
propongo... 
actuar todos unidos como consumidores
contratando TODOS 
o en su defecto una gran mayoría,
  otra compañia eléctrica que no sea ninguna de estas dos (ENDESA - IBERDROLA) y cambiarnos a otra cualquiera de las muchas ofertas que existen hoy en día.

De tal forma que no les quede otra a las grandes que plegarse a nuestras demandas de una tarifa más justa y mucho más barata
o atenerse a las consecuencias 
de seguir con su estafa.

En nuestra mano está que siga este robo o cortar por lo sano para que no nos sigan mangoneando

ARMAK de ODELOT

Canción del Indignado Global

(solo pá Mentes preclaras 

libres de Polvo y Cargas)

Si me han de matar que sea,
 un Trump que de frente va

  no un Obama traicionero, 

que me venga por detrás.


Éstos del bipartidismo, 

a nadie ya se la dan

Tanto monta, monta tanto,

ser sociata o liberal.


Que harto me tienen sus cuentos, 

de crisis y guerras sin más

Cuando no hay bandera que tape, 

la ansia de un criminal.


Daños colaterales son, 

inocentes masacrar

si lo hiciéramos con ellos, 

no habría ni una guerra más.


Por eso pasa que pasa, 

que nadie se alista ya

a no ser que la CIA pague,
 
como al ISIS del MOSAD


A mí, que nunca me busquen, 

ni me llamen pá luchar.

Que yo no mato por nadie. 

Yo mato por no matar.


La paz de los cementerios 

es la paz del capital

Si soy rojo es porque quiero, 

en vida, vivir en paz.


Hoy tan solo mata el hambre, 

del rico por tener más 

Con el cómplice silencio, 

de toítos los demás.


Que preferimos taparnos, 

los ojos pá no pensar

O mirar pá otro lado, 

pensando que el mal se irá.


Creer que lo que a otro pasa, 

no nos tiene que importar.

Cá palo aguante su vela, 

repetimos sin cesar.


Éste es el mantra egoísta 

que rula por la sociedad

como si lo que le pase a otro, 

no te pueda a tí pasar


Más todo, cuán boomerang vuelve, 

al sitio de donde partió

y tal vez ocupes mañana, 

el sitio que otro dejó.


Mil pobres ceban a un rico, 

otros mil le dan jornal,

y otros cuantos dan su vida 

porque todo siga igual. 


Que no me coman la oreja, 

que no me creo ya ná

de sus guerras, sus estafas, 

ni su calentamiento global


Tan solo vuestras mentiras, 

esconden una verdad

que unos pocos están arriba 

y abajo tós los demás.


Da igual que seas ateo, 

cristiano o musulmán.

Solo los elegidos, 

el paraíso verán.


Hay medios alternativos, 

amarillos muchos más.

Unos más rojos que otros. 

Los menos, de radikal.


Más todos tienen su cosa, 

y a todos hay que hojear

Que comparando se tiene 

opinión más general.


Qué de tó aprende uno. 

Nadie tiene la verdad.

Ser más papista que el Papa, 

no es garantía de ná.


Solo creo en lo que veo, 

díjome santo Tomás, 

que el que a ciegas se conduce, 

no para de tropezar.


Y al enemigo, ni agua, 

ni nunca contemporizar

No dudes, tarde o temprano, 

siempre te la jugará.


No hay que seguir a nadie 

y a todos hay que escuchar.

Si tu conciencia te guía, 

de nada te arrepentirás.


Dá gusto ver a los ricos, 

pegarse por serlo más

mientras en eso se hallen, 

quizás nos dejen en paz.


Si te crees o no sus mentiras, 

a ellos les dá igual.

Con tomarlas por veraces, 

les basta para actuar. 


Que no me cuenten más cuentos, 

que tós me los sé yo ya.

Se demoniza a cualquiera

que no se deje robar.



No basta con ser un santo, 

sino ser de"su santoral"

Como la cojan contigo, 

no te valdrá ni el rezar.


Pensamiento único llaman. 

Anteojeras pá no pensar

más que en la zanahoria. 

El palo irá por detrás.


Si no crees en lo dictado, 

anti-sistema serás

Y por mucho bien que hagas, 

te van a demonizar.


Que no me coman la oreja, 

que a mí, no me la dan.

Que me sé todos sus cuentos 

y también, cada final.


Si de cañon, quieren carne, 

pál matadero llevar

que busquen a otro tonto, 

que este tonto no va más



No se ha visto en tóa la historia, 

otra estafa sin igual.

Que la madre tóas las crisis, 

que creó el capital


Y cuando tan ricamente, 

uno estaba en su sofá

Relajado y a cubierto, 

de inclemencias y demás,


te cortan sin previo aviso

el grifo de tu maná. 


Y te dejan sin tus sueños,
 
sin trabajo y sin hogar


y pá colmo y regodeo 

de propios y extraños, van

y te dicen como aviso

que al rojo no hay que escuchar


que son peores que el lobo,

del cuento y mucho más

y que si vas y los votas

toíto te lo robarán.



Si como votantes, no nos escuchan

como consumidores lo harán.

Boicoetemos sus empresas

Llevamos las de ganar. 


Si no queda más remedio

que dejarnos de robar

que sea otro y no el de siempre

tal vez así, aprenderá


No hay pan pá tanto chorizo,

dicen, cuando lo que sobra es pan.

Lo que no hay es un par de huevos
 
pá que no nos choriceen más.


Resultado de imagen de eladio fernandez refugiados suecia

Ellos tienen de tó

los demás, cuasi-de-ná

mas ellos son cuatro mierdas

y nosotros sémos más.


La próxima revolución 

contra las corporaciones será

y si ésta no se gana 

no habrá ninguna ya más.

Quien sepa entender que entienda

lo que digo es pá mascar

despacio y con buena conciencia.

Mi tiempo no dá... pá más


Armak de Odelot


Dicen: 

No será televisada, 

la próxima revolución.

Más como nadie se fía 

de lo que se nos dice hoy en día,

pasamos los días enteros, 

tumbados en el sofá

delante la caja tonta,

 por no perder el momento
del pase de la procesión 
que tós llevamos por dentro